Ernesto Garzón Valdez, en su artículo «Restricciones de la Democracia Representativa», explica que dos concepciones antropológicas han dominado históricamente el pensamiento político. Por un lado, una concepción optimista, que considera a los seres humanos como fundamentalmente buenos y capaces, en determinadas circunstancias, de crear una sociedad justa basada en la igualdad y de superar su propio egoísmo. Por otro lado, la concepción pesimista sostiene que los individuos poseen una naturaleza inherentemente malvada, que, en casos extremos, puede incluso conducir a lo que Hannah Arendt describió como «mal radical». Las versiones pesimistas más moderadas defienden una inclinación natural hacia el mal de origen teológico, como defendía San Agustín, o, en términos kantianos, una tendencia persistente a desatender los imperativos morales que deberían guiar el comportamiento humano.

Basándose en estas dos concepciones, Garzón Valdez argumenta que ambas encuentran ciertos rasgos accidentales o actitudes de comportamiento que tienen consecuencias negativas para la democracia. Entre ellos, la ignorancia destaca como un factor especialmente nocivo.

a) Ignorancia jurídica

La ignorancia jurídica impide a los individuos identificar el sistema legal y las normas válidas que deben regular el comportamiento de los ciudadanos. Esta falta de conocimiento debilita la vida democrática porque los ciudadanos no pueden comprender sus derechos y obligaciones, impugnar acciones ilegales o participar de forma efectiva en el marco legal e institucional que rige la sociedad.

b) Ignorancia política

La ignorancia política, desde una perspectiva pesimista, puede entenderse como un producto derivado tanto de la ignorancia jurídica como de la ignorancia científico-tecnológica. En las sociedades modernas y altamente complejas, los votantes suelen ser incapaces de determinar qué opción política satisface mejor sus intereses y preferencias. Además, no están dispuestos a invertir el tiempo y los recursos necesarios para adquirir esos conocimientos, por lo que delegan esta decisión en los políticos profesionales. En este sentido, la ignorancia puede considerarse la consecuencia lógica de una actitud racional. Sin embargo, también puede derivarse de una falta de interés por conocer las verdades políticas y comprometerse críticamente con los asuntos públicos.

c) Ignorancia científico-tecnológica

La ignorancia científico-tecnológica se refiere a la falta de comprensión de los avances científicos y tecnológicos y sus implicaciones para la sociedad. Esta forma de ignorancia limita la capacidad de los ciudadanos para evaluar las políticas públicas relacionadas con la tecnología, la salud, las cuestiones medioambientales o la innovación, aumentando así su dependencia de los expertos y las élites políticas y reduciendo su capacidad de juicio autónomo dentro de un sistema democrático.

2. Ignorancia pasiva y activa

Además de los tipos de ignorancia mencionados, el material del curso introduce otras distinciones relevantes, en particular entre ignorancia pasiva e ignorancia activa.

a) Ignorancia pasiva

La ignorancia pas iva suele ser el resultado de una falta de interés por la información, un acceso insuficiente a las fuentes de información o dificultades para obtenerlas. El individuo ignorante pasivo suele ocupar una posición socialmente débil y sufre las consecuencias de ser incapaz de resolver problemas relevantes que afectan a su sociedad. Este tipo de ignorancia no es necesariamente intencionada, sino que está relacionada con desventajas estructurales y oportunidades limitadas.

b) Ignorancia activa

La ignorancia activa, por el contrario, implica una decisión deliberada de no adquirir conocimientos, aunque se disponga de los medios para hacerlo. Los individuos que muestran una ignorancia activa evitan conscientemente la información por comodidad, indiferencia o la creencia de que adquirir conocimientos no justifica el esfuerzo que supone. Esta forma de ignorancia es especialmente peligrosa para la democracia, ya que representa un abandono voluntario de la responsabilidad cívica y facilita la manipulación política y la delegación acrítica de poder.

a) Ignorancia activa

Muy a menudo, esta situación precaria es creada o mantenida por el grupo dominante para reforzar su poder.

La ignorancia activa hace uso de conocimientos falsos para promover intereses individuales o colectivos. Cuando el individuo activamente ignorante ocupa una posición política dominante, las consecuencias de tal comportamiento nunca pueden ser socialmente beneficiosas e incluso pueden llegar a ser desastrosas.

2. ¿Pueden sumarse las dignidades? Justifica tu respuesta.

Debo admitir que no comprendo plenamente el contexto de esta cuestión. Sin embargo, partiendo de la premisa de que la dignidad humana abarca distintas dimensiones, puede clasificarse del siguiente modo:

  • Dignidad ontológica o dignidad humana: la dignidad con la que nacen todos los seres humanos.
  • Dignidad moral: relacionada con la moralidad de los individuos y su comportamiento en la sociedad.
  • Dignidad real: la que reconocen y conceden los demás.

Para hablar con sentido de la dignidad humana, hay que tener en cuenta todas estas dimensiones. Sería absurdo garantizar la existencia de la dignidad ontológica en las constituciones y leyes si dicha dignidad no se concibe y percibe de forma real y efectiva en el seno de la sociedad.

Por tanto, si éste es el contexto de la cuestión, sería apropiado hablar de una suma de dignidades, en la medida en que la dignidad humana sólo puede realizarse plenamente cuando sus distintas dimensiones coexisten y se refuerzan mutuamente.

Además, al revisar el material propuesto para este módulo sobre la dignidad, el autor afirma que la función primordial de los derechos humanos es formular e imponer las condiciones necesarias para que la dignidad humana quede salvaguardada y sea deónticamente imposible de violar, ya sea por el incumplimiento de los derechos humanos negativos o por el incumplimiento de los derechos humanos positivos.

Interpreto que se refiere al efecto acumulativo de los derechos humanos en la protección de la dignidad individual. Desde esta perspectiva, los derechos humanos no son un mero lujo retórico, sino una barrera contra la insolencia de la arbitrariedad y contra los intentos de imponer una desigualdad discriminatoria en el nivel más básico de la condición humana: el de la dignidad humana.

bibliografía

  1. Garzón Valdez, Ernesto. Restricciones de la democracia representativa, p. 1.
  2. Garzón Valdez, Ernesto. Restricciones de la democracia representativa.
  3. Garzón Valdez, Ernesto. Restricciones de la democracia representativa.
  4. Garzón Valdez, Ernesto. Restricciones de la democracia representativa, p. 4.
  5. Garzón Valdez, Ernesto. Restricciones de la democracia representativa, p. 4.
  6. Dignidad. Disponible en línea en: significados.com/dignidad/.
    Consultado el 26 de julio de 2019, a las 9:00 horas.
  7. Democracia, Dignidad y Derechos Humanos. Material de estudio del curso.
  8. Democracia, Dignidad y Derechos Humanos. Material de estudio del curso.